“Muchas familias no pueden pagar una residencia, y cuidar a los mayores en casa aporta cercanía, pero puede convertirse en una carga”: la dificultad de elegir los cuidados para una persona dependiente

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Tomar decisiones en nombre de un ser querido es una tarea compleja y llena de incertidumbre, sobre todo cuando la enfermedad afecta su capacidad para valerse por sí mismo. Elegir el tipo de cuidado para un padre, madre o pareja genera miedos y dilemas profundos: ¿quién, cómo y dónde brindarle atención? Para muchas familias, esta elección implica un proceso emocional y logístico lleno de desconocimiento, ansiedad, culpa y, en ocasiones, urgencia.

“Muchas familias no pueden pagar una residencia, y cuidar a los mayores en casa aporta cercanía, pero puede convertirse en una carga”: la dificultad de elegir los cuidados para una persona dependiente

“Cada familia y situación es diferente y requiere un análisis particular. La decisión depende, entre otros factores, de si se trata de una dependencia funcional o de un deterioro cognitivo, como el Alzheimer”, explica Andrés Losada Baltar, vicepresidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid, Marta Cubero y Rubén Yusta destacan que, siempre que sea posible, se debe respetar la voluntad de la persona si conserva capacidad de decidir o ha dejado registradas voluntades anticipadas. También subrayan la relevancia de los apoyos comunitarios y la situación económica familiar.

El proceso resulta ser una difícil travesía, por lo que es fundamental contar con orientación profesional a través de Servicios Sociales que acompañen tanto a la persona dependiente como a su entorno. Esto implica información no solo sobre ayudas económicas, sino también sobre organización del cuidado, alivio de la carga emocional del cuidador y prevención del aislamiento. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de dependencia de la población mayor de 64 años en España alcanzaba el 31,3 % en 2024.

### Una carrera llena de obstáculos

El principal impedimento para muchas familias es el económico. “Pocas pueden costear cuidadores profesionales o una residencia privada, y las plazas públicas son limitadas, con largos tiempos de espera y trámites complejos”, señala Losada. Solo una de cada cuatro residencias es pública, por lo que acceder a ellas se convierte en una carrera casi inaccesible para muchas.

Como resultado, cerca del 80 % de los cuidados en España se llevan a cabo en el domicilio, mayormente por mujeres, hijas o esposas que asumen el rol de cuidadoras principales, advierte el especialista. Esta modalidad conlleva un alto costo personal, ya que no es infrecuente que las cuidadoras padezcan depresión, ansiedad, insomnio o sentimientos de culpa. Por ello, Cubero y Yusta insisten en la necesidad de un acompañamiento continuo para quienes asumen esta tarea.

El segundo gran reto es el acceso y la cuantía de las ayudas públicas. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, la prestación por cuidados domiciliarios oscila entre 180 y 455 euros mensuales, mientras que las vinculadas a servicios profesionales privados varían entre 313 y 747 euros, según el grado de dependencia y la capacidad económica del beneficiario.

Con una pensión media en 2025 de 1.308,22 euros mensuales, muchas personas apenas pueden cubrir sus gastos básicos, por lo que estas ayudas resultan insuficientes. “Contratar a un cuidador profesional o pagar una residencia privada normalmente requiere complementar estas prestaciones con recursos propios”, advierten los trabajadores sociales.

Un cuidador interno en el hogar debe percibir al menos el Salario Mínimo Interprofesional, fijado en 1.184 euros en 14 pagas o 1.381 euros en 12 mensualidades. Si se requieren turnos adicionales o cuidados especializados, el coste puede superar los 2.000 euros mensuales.

Sobre las residencias, el portal Inforesidencias.es indica que el precio medio mensual de un centro privado en España fue de 2.041,34 euros en 2024, aunque la tarifa varía según la comunidad autónoma, ubicación, tipo de habitación y servicios ofrecidos, pudiendo alcanzar o superar los 3.000 euros. Este gasto resulta inasumible para muchas familias.

### Entre lo deseado, lo posible y lo necesario

“Cada modalidad de cuidado tiene ventajas y limitaciones”, explica Ezra Honan Roiz, director del departamento Médico Asistencial de DomusVi, grupo privado de residencias y servicios para personas mayores. “Lo fundamental es evaluar con realismo el estado de salud, autonomía y necesidades de la persona”.

El cuidado familiar aporta afecto, cercanía emocional y continuidad en el hogar, pero también puede convertirse en una carga física y emocional difícil de sostener sin apoyos adecuados, advierte Roiz.

Muchas familias optan por cuidadores internos sin comprender completamente las implicaciones legales y logísticas. Por ello, los trabajadores sociales recomiendan contratar a través de empresas que garanticen formación adecuada y condiciones laborales dignas. Además, en casos avanzados, puede ser necesario adaptar la vivienda, una opción que no siempre es viable.

En fases moderadas, la combinación de cuidadores profesionales, ayuda a domicilio o centros de día puede ser eficaz, permitiendo que la persona permanezca en su entorno con atención especializada. Esto facilita la conciliación entre el cuidado, la vida familiar y laboral, señalan Cubero y Yusta.

Sin embargo, en situaciones más complejas que requieren atención continua, las residencias pueden ofrecer una respuesta más completa. Aunque cubran las necesidades básicas, el vínculo afectivo con la familia sigue siendo esencial.

El ámbito residencial sigue arrastrando cierto estigma, que no refleja la realidad actual del sector, aunque existen áreas de mejora, coinciden los trabajadores sociales. Para Roiz, una residencia puede ser un entorno seguro y estimulante siempre que la transición sea acompañada y se cuente con profesionales formados y comprometidos.

“Ofrecer atención individualizada, con personal capacitado y tiempo para un trato digno debería ser la norma”, señala Losada. Sin embargo,

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